No es antisemitismo es antigenocidio



Porque ser testigo de un crimen monstruoso, no afecta sólo al ojo que ve: atraviesa el cuerpo, la mente y lo más íntimo del alma.

En el cuerpo::
Descarga inmediata de adrenalina y cortisol: el organismo entra en modo de supervivencia, como si el crimen fuera una amenaza también directa. Palpitaciones, sudor, respiración agitada, temblores.

Congelamiento o parálisis: a veces el cuerpo no reacciona ni corre ni grita, simplemente se queda detenido por el shock.

Síntomas posteriores: dolores musculares, insomnio, pérdida del apetito, tensión permanente en el pecho o el estómago. El cuerpo “guarda memoria” de lo visto.

En la mente:
Impacto del horror: las imágenes quedan grabadas con fuerza, casi imposibles de borrar. Se activan recuerdos intrusivos, pesadillas, escenas repetidas como un bucle.

Desorientación moral y cognitiva: la persona puede preguntarse “¿Cómo es posible que un ser humano haga esto?”, entrando en una crisis de confianza hacia la humanidad.

Mecanismos de defensa: la mente busca refugio en la negación:
(“no puede ser real”), en la disociación:
 (sentirse fuera del propio cuerpo),
o la  racionalización forzada: (“tal vez tenía una razón”).
("Algo habrán hecho")

Riesgo de trauma prolongado: estrés postraumático, ansiedad crónica, hipervigilancia, dificultad para concentrarse.

En el alma: (o en la dimensión espiritual y existencial)

Quiebre en la visión del mundo:
 se derrumba la idea de que existe un orden, una justicia natural o una bondad universal.

Culpa del testigo:
sentir que al haber presenciado y no evitado, de algún modo se es cómplice, aunque sea falso

Soledad interior:
la experiencia de lo monstruoso suele ser incomunicable; cuesta poner en palabras lo que se vio y menos aún encontrar quien pueda escucharlo sin horror.

Búsqueda de sentido:
 algunos se hunden en la desesperanza, otros intentan darle un sentido trascendente: transformar el dolor en testimonio, denuncia, arte o lucha por justicia.

En resumen: el *cuerpo queda marcado por la química del terror, la mente por la huella de lo incomprensible, y el alma por la grieta que abre en la fe en lo humano.

El camino de sanación suele necesitar compañía, palabra compartida y algún tipo de ritual o acto de reparación que ayude a restituir confianza y esperanza.-

Mabel Pappano Abraham
Frente Vocación Nacionalista

A los 16 días del mes de septiembre de 2025 en Mi Distrito de General San Martín.-

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