La palabra nació antes que el fuego.
Fue susurro de madre, clamor de pueblo, salmo del que se cae y se levanta.
Tiene el don de reconstruir lo que otros destruyen:
es casa, refugio, escudo, grieta que se cierra con verdad.
La palabra levanta muertos de su silencio,
y hace temblar imperios cuando se dice en voz colectiva.
No necesita más filo que su sentido.
No corta la carne, pero atraviesa el alma.
Hay palabras que sanan,
como una caricia que no sabíamos que necesitábamos.
Y otras que sangran, como cuchillos sin rostro lanzados al aire.
En ciertas bocas, la palabra es espada.
Firme, recta, afilada de memoria.
No para herir, sino para romper la mentira.
Una espada que no hiere por impulso,
sino por justicia.
Y cuando se alza, lo hace sin odio,
pero con la fuerza antigua de todas las voces que fueron acalladas.
La palabra, cuando se dice con verdad,
es revolución sin sangre,
fuego sin incendio,
puño sin violencia.
Es la libertad escrita,
gritada,
compartida.
Porque quien tiene palabra,
aunque le quiten todo,
nunca está desarmado.-
Mabel Pappano Abraham
Poetas por la Resistencia
La crisis alcanza niveles insospechados sólo queda la alternativa: "o nos salvamos todos, o nos hundiremos juntos"
La palabra es un arma que florece
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