Latidos de libertad




(Homenaje a la mujer palestina)

Camino entre las piedras de esta eterna noche…
me desaloja el miedo por los cuatro costados,
los gritos de impotencia continúan aullando
a esa luna impasible, como brillante broche.

Mientras camino, pienso...
si esos niños que afuera están jugando,
que hacen del escombro una ilusión de juegos,
caminarán como yo, e irán sintiendo
que fue todo ilusorio ese destino,
porque en verdad no hay juego
en esta noche eterna que yo ahora camino.

Hay gritos, sangre y sueños,
en estelas de humo que abandonan la tierra
para alcanzar el cielo...
Hay rezos de mujeres, de hombres y de niños
colgándose en las nubes de esta guerra.

Camino avizorando el polvo allá a lo lejos,
y es una bocanada de humo la tristeza.
Y es una bocanada de humo la impotencia.

Nací de noche, aquí, en Palestina.
No tuve un solo día de descanso…
ni mis ojos, ni oídos, el remanso
que enajenara el infierno aquí vivido.

Mientras sigue la noche raspándome el deseo
de andar descalza y libre caminando mi suelo...

¿Fui acaso una ilusión, un sueño, o un fracaso?
¿Un espejo hecho añicos sin reflejos?
¿O una mesa tendida en el espanto,
y como única comida el desaliento?

¿Una estrella fugaz que va cargando
un deseo de paz que ya está muerto?
¿O el ocaso estrellado sobre el firmamento?

Sin soles, puro invierno es el llanto de los niños.
Escarcha el tironeo de mis ropas por ellos,
reclamando silencio…
Dejándome desnuda de inocencia,
de ojos inquisidores de impotencia,
de la campana del alma que no suena.

Cuando al galope corre sin sentido
el corazón de mis niños,
y el latido en esta noche negra sin praderas...

¿Fui un pájaro acaso, con destino de piedra como alas?
¿Fui un prisionero escapando…
que clama su inocencia en un frío océano sin agua?
¿Fui solo un reflejo que se detuvo en el muro?
¿O una boca que grita, amordazada?

¿Fui un día sin sol, sin alegría,
o un niño descalzo que camina
en el mismo infierno cada día?
¿Vedado el sol para matar la planta y la semilla?
¿O una mariposa entre el horror sembrado… que agoniza?

…Tal vez fui todo.

La plaga y la semilla.
El ocaso y la estrella.
Las noches y los días.
El llanto… y la espera.
La piedra y el infierno.
El grito y el silencio.
Las alas y la siembra.

Tal vez fui todo eso:
un ave que traspasó el firmamento…
un viento derribando los muros…
esa estrella que sigue iluminando…
y el olivo y la vid, llenos de frutos.


Mabel Pappano Abraham
Poetas por la Resistencia

Periodista. Escritora.Corresponsal Cadena árabe de Noticias. Activista por los DDHH y la liberación de Palestina. Reporteros palestinos e internacionales.

A los 21 dias del mes de julio de 2013, en mi distrito de General San Martín.

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